Cuando el cuerpo reduce los carbohidratos, activa de forma natural la cetosis. En este estado, el organismo optimiza su energía utilizando las reservas de grasa acumuladas.
Los cuerpos cetónicos se convierten en el combustible principal para el cerebro y los músculos, protegiendo la masa magra y evitando que la grasa se vuelva a depositar. Como resultado, las zonas difíciles se reducen y tu cuerpo se estiliza de forma constante.